La economía crece, pero el bienestar baja: La ONU quiere cambiar cómo el mundo mide el progreso

15 mayo, 2026

Durante décadas, el Producto Interno Bruto (PIB) ha sido el principal indicador utilizado para medir el progreso de las sociedades. Pero mientras las cifras del crecimiento económico siguen aumentando, también crecen la desigualdad, la desconfianza en las instituciones y la sensación de que el sistema económico y político no responde a las necesidades de la población. Al mismo tiempo, el planeta enfrenta crisis ambientales cada vez más profundas.

Según un nuevo informe respaldado por Naciones Unidas, esta paradoja refleja una desconexión cada vez más evidente entre lo que mide el PIB y lo que realmente valoran las personas. 

En términos simples, el PIB mide el valor de todo lo que un país produce y vende. Es una herramienta esencial para calcular la actividad económica, pero no fue diseñada para medir bienestar, sostenibilidad o calidad de vida.

El problema, advierten los expertos, es que el PIB ha terminado convirtiéndose en “el número con el que el mundo se juzga a sí mismo”. 

Sin embargo, deja fuera aspectos fundamentales de la vida cotidiana. No contabiliza el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, no refleja cuánto se concentra la riqueza, ni captura el costo de la contaminación, la pérdida de bio Más allá del PIB

Ante esta realidad, el Secretario General de la ONU, António Guterres, creó en 2025 un Grupo Independiente de Expertos de Alto Nivel para desarrollar propuestas que permitan complementar el PIB con indicadores más amplios y útiles para orientar las políticas públicas. 

Al presentar el informe este jueves, Guterres calificó el documento como “un paso histórico para corregir un punto ciego de larga data en la medición del progreso: la dependencia excesiva del PIB”. 

El Secretario General sostuvo además que el indicador “se está utilizando de maneras que sus arquitectos nunca imaginaron”. 

“El PIB pasa por alto las actividades humanas que sostienen la vida y contribuyen al bienestar, al tiempo que no refleja plenamente aquellas que afectan a las personas y acaban con nuestro planeta”. 

Tras un año de consultas, el grupo presentó el informe Contar lo que cuenta: una brújula del progreso para las personas y el planeta, que no propone abandonar el PIB, sino complementarlo con indicadores más amplios. 

diversidad o el deterioro de la salud mental y la cohesión social.

Un tablero para medir el bienestar

Como alternativa, el grupo propone un nuevo “tablero de progreso” compuesto por 31 indicadores organizados en cuatro grandes pilares: bienestar actual, equidad e inclusión, sostenibilidad y resiliencia, y principios fundamentales como la paz, los derechos humanos y el respeto por el planeta. 

Entre los indicadores incluidos aparecen medidas económicas tradicionales, pero también otras dimensiones que normalmente quedan fuera de las estadísticas económicas.

El tablero incorpora, por ejemplo:

  • esperanza de vida saludable 
  • satisfacción con la vida 
  • sensación de seguridad al caminar de noche
  • niveles de soledad
  • calidad del aire y acceso al agua potable
  • tiempo dedicado al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado
  • desigualdad de ingresos y riqueza
  • violencia contra las mujeres
  • emisiones de gases de efecto invernadero
  • y pérdida de biodiversidad

El informe también propone medir dimensiones más difíciles de cuantificar, como la confianza social, la calidad de las instituciones públicas y la resiliencia de las sociedades frente a crisis futuras.

Según los expertos, el objetivo es evitar una situación de “crecimiento sin progreso”, donde las economías se expanden mientras empeoran las tensiones sociales, políticas y ambientales. 

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