El Pacífico y el Caribe sufren la guerra en Oriente Medio: apagones en las islas y escasez de fertilizantes

30 abril, 2026

La crisis en Oriente Medio se siente en diversos puntos del planeta, como el Pacífico y el Caribe, al disparar el precio del petróleo, que ha llegado a alcanzar los 114,5 dólares por barril, e interrumpir el suministro de fertilizantes. Estos vaivenes se han traducido en apagones y la posibilidad de la disrupción agrícola.

Para los países insulares del Pacífico y del Caribe, la crisis en Oriente Medio no es un acontecimiento geopolítico lejano. Ya se manifiesta en el aumento de los precios de los combustibles, la incertidumbre eléctrica y el temor de que las comunidades situadas en el extremo final de las cadenas de suministro mundiales puedan verse empujadas a una mayor inseguridad económica.

Ondas expansivas en el Caribe

En la región del Caribe, la falta de fertilizantes pone en peligro sus sistemas agroalimentarios, afectando de manera especial a los pequeños agricultores. Esto se agrava por el anuncio de una posibilidad del 61% de que reaparezca el fenómeno de El Niño, ahondando la sequía.

El Caribe es una de las regiones más dependientes de la importación de alimentos del mundo y ya tiene el costo de una dieta saludable más alto del planeta. Los precios de los alimentos han subido entre un 55% y un 60% desde 2018. 

Además, los huracanes Beryl en 2024 y Melissa en 2025 han erosionado aún más la capacidad de recuperación de los hogares. El peligro es que la combinación de la volatilidad global y la sequía asociada a El Niño podría degradar aún más el acceso a los alimentos y los medios de vida, especialmente de los pequeños agricultores y los pobres urbanos.

Sin acciones coordinadas, el Caribe corre el riesgo de que la guerra que comenzó en un estrecho a miles de kilómetros de distancia termine en la mesa de sus familias más vulnerables.

Repercusiones en el Pacífico

En la otra parte del mundo, los gobiernos desde Fiyi hasta Tuvalu, y de las Islas Salomón a las Marshall, están tomando medidas para conservar combustible, proteger a las familias y a los más vulnerables y mantener los servicios esenciales en funcionamiento. 

“Estamos al final de la cadena de suministro”, declaró a Noticias ONU Tuya Altangerel, alta funcionaria del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la región del Pacífico. “Esta crisis energética está afectando realmente a nuestras comunidades”.

La preocupación inmediata no es solo si los barcos siguen moviéndose, sino la rapidez con que los aumentos de los precios del petróleo, los costes de flete y las perturbaciones del mercado de combustibles en Asia repercuten en algunas de las comunidades más remotas y dependientes de las importaciones del mundo.

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