Autopistas invisibles: los cables submarinos que mantienen conectado el mundo

6 febrero, 2026

Cada día enviamos innumerables correos electrónicos, participamos en videollamadas, usamos motores de búsqueda y servicios de transmisión en directo, y operamos desde nuestras cuentas bancarias online sin ningún problema. 

El intercambio de datos en cuestión de segundos es ya habitual en gran parte del mundo. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en lo que lo hace posible: una compleja red global de cables que, desde las profundidades del océano, nos conecta de forma silenciosa.

Tomas Lamanauskas, vicesecretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), habló con ONU Noticias antes de la cumbre mundial sobre este tema que empieza el lunes en Portugal. Así, destacó que, en la era moderna de la información, los cables submarinos se han convertido en una base sólida para la conectividad digital.

A través de ellos se realizan transacciones por valor de billones de dólares en la economía mundial y se garantiza el acceso continuo a la información.

Alrededor del 99% del tráfico internacional de internet pasa por cables submarinos. Incluso la conversación que estamos manteniendo ahora mismo se transmite a través de estos cables”, afirmó.

“La gente conoce los puntos de acceso visibles, como las redes móviles, los satélites y el internet fijo, pero la infraestructura subyacente que los sustenta es la vasta red de cables submarinos, nuestras autopistas digitales”.

Estas autopistas invisibles, formadas por cables de fibra óptica que conectan los puntos de aterrizaje, se colocan a cientos de metros bajo la superficie del océano mediante buques cableros.

Asimismo, Tomas Lamanauskas subrayó que, a medida que nuestra dependencia de la conectividad digital sigue creciendo, cada vez es más importante reforzar la resistencia de estos cables y desarrollar estrategias colectivas.

Este será uno de los temas centrales de la Segunda Cumbre Internacional sobre la Resiliencia de los Cables Submarinos, que se celebra en Oporto, Portugal.

Transmisión rápida de datos

Conectar diferentes partes del mundo mediante cables de comunicación no es una idea nueva. En 1850, Inglaterra y Francia se conectaron por primera vez mediante un cable telegráfico submarino.

Desde entonces, la tecnología ha evolucionado constantemente, pasando de los servicios telegráficos a las redes telefónicas y, ahora, a internet de alta velocidad a través de cables de fibra óptica. Hoy en día, cientos de terabits de datos pasan por segundo a través de estos cables tendidos a lo largo del fondo marino. 

Estos cables, relativamente delgados y con un grosor similar al de una manguera de jardín, se extienden a lo largo de unos 1,7 millones de kilómetros, lo suficiente como para dar varias vueltas alrededor de la Tierra.

Para colocarlos, se estudia el suelo marino para encontrar rutas con menos riesgos y menor impacto en el medio ambiente. Luego, barcos especiales desenrollan grandes carretes de fibra óptica hasta el fondo del océano.

Tráfico de cable interrumpido

Dado que estas conexiones constituyen cada vez más la columna vertebral de la economía mundial, cualquier interrupción en el flujo de datos puede notarse al instante y afectar a las actividades económicas, los servicios de emergencia y tecnológicos, los sistemas de seguridad y el acceso a internet de miles de millones de personas en todo el mundo. 

Normalmente se producen entre 150 y 200 incidentes relacionados con los cables cada año, lo que supone una media de entre tres y cuatro por semana.

“En los últimos años se han producido bastantes incidentes de gran repercusión, desde el Mar Rojo hasta África occidental y oriental”, recordó el alto funcionario de la UIT.  “Por ejemplo, en 2024, incidentes con cables submarinos en el Mar Rojo interrumpieron un 25% del tráfico de datos entre Europa y Asia.”

Las interrupciones en la conectividad pueden deberse a terremotos, deslizamientos submarinos y erupciones volcánicas. Sin embargo, las estadísticas muestran que alrededor del 80% de los incidentes son causados por actividad humana, ya sea por anclas de barcos o arrastreros que dañan cables.

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